viernes, 7 de noviembre de 2008

EL AYUNTAMIENTO DE PARLA (MADRID), PRETENDE AJARDINAR EL CERRO DE LA CANTUEÑA, ESPACIO NATURAL DE GRAN VALOR ECOLÓGICO.

El Ayuntamiento de Parla pretende destruir el cerro de La Cantueña, espacio natural de gran valor ecológico, con su transformación en jardín público.

El actual modelo económico del ayuntamiento socialista de Parla, no difiere del practicado en la Comunidad de Madrid por el Partido Popular. Así, su absurda e irresponsable política del todo urbanizable prevé ocupar el 79% del término municipal con edificaciones, sin tener en cuenta los innegables valores ecológicos de los terrenos urbanizables.
El 21% restante lo dedicará a “suelo no urbanizable de especial protección medioambiental”, es decir a parques y jardines, por lo que todo el término municipal habrá perdido su esencia natural, al estar urbanizado, así como su identidad como localidad diferenciada de otras de su entorno, contribuyendo de forma insensata a la creación de esa tremenda megalópolis que se pretende para el sur de Madrid.
Dentro de los lugares elegidos para crear la malla verde de Parla, se encuentra el emblemático Cerro de la Cantueña, y sus cerros colindantes Buenavista y La Coronilla, a pesar de su reconocido valor ecológico.
Aprovechando el enorme territorio en el que se ubican estos cerros, el gobierno municipal pretende crear un gran parque urbano al norte de la localidad, por lo cual los ha incluido en el proyecto denominado “Anillo Verde de Parla”, junto a otros parques y jardines del municipio, ignorando deliberadamente la singularidad de estos territorios, en los que se aglutinan además de importantes valores ecológicos, significativos valores paleontológicos, arqueológicos, geológicos, culturales, etc.
Así, la actual construcción de un aljibe de agua para riego en una de las laderas del cerro de Buenavista colindante con el camino del Costerón y de las pertinentes conducciones de agua, nos puede dar una idea de la absoluta falta de rigor científico a la hora de seleccionar los lugares potencialmente ajardinables y de la importancia que este ayuntamiento otorga a los espacios naturales más sobresalientes de su municipio, rigiéndose únicamente por actuaciones populistas, que deslumbran a los ciudadanos, pues lejos de desconocer los valores ecológicos de estos cerros, el gobierno municipal ha optado por arrinconar informes y artículos donde se demuestran los notables valores ecológicos, biológicos, geológicos, y culturales que estos cerros poseen.
No obstante, diversos sectores de la población aplaudirán dicha medida movidos por diversos intereses personales, despreciando o ignorando los numerosos valores que encierra la verdadera naturaleza de estos Cerros, que pasarán a ser un patético jardín urbano donde numerosas y extraordinarias especies animales y vegetales han sido aniquiladas.
Su inclusión supone en realidad una antigua y ansiada meta de este ayuntamiento, la transformación radical del entorno natural de estos valiosos cerros, pretendiendo una aparente recuperación ambiental, que no es otra cosa que la destrucción del equilibrio ecológico, domesticando un territorio que debería conservar su idiosincrasia.
La Cantueña, Buenavista y La Coronilla, poseen un enorme potencial en materia de Conservación de la Naturaleza, debido a los antedichos valores ecológicos que poseen. Así, se han contabilizado hasta el momento 264 taxones botánicos, de los que 9 son endemismos ibéricos y 4 endemismos ibero-mauritánicos, constituyendo además, el límite occidental de distribución de ciertos taxones en la Comunidad de Madrid, por lo que hay que sumar su valor biogeográfico.
En cuanto a la fauna, estos cerros acogen a lo largo del año, 91 especies de aves –entre las que destacan 9 especies de rapaces diurnas y 3 de nocturnas-, más 12 especies de mamíferos, 7 especies de reptiles, 162 especies de invertebrados contabilizados, de ellos 2 son endemismos ibéricos y 1 es un endemismo ibero-mauritánico. Destacan entre los invertebrados, la comunidad de lepidópteros con 25 especies diurnas (de las que 4 tienen una distribución muy localizada en la Comunidad de Madrid) y al menos 9 nocturnas (estando 1 de ellas protegida legalmente).
Asimismo, diversos taxones amenazados de extinción en el término municipal de Parla poseen su último refugio en estos cerros. De esta forma, se han contabilizado 33 especies de plantas silvestres, 17 especies de aves, 4 especies de mamíferos, 5 especies de reptiles y 8 invertebrados amenazados.
En relación con su valor geológico, es de destacar que el cerro de La Cantueña es uno de los escasísimos ejemplos de cerros-testigo del periodo terciario, presente en la zona metropolitana sur de Madrid.
En relación con sus valores culturales, se debe destacar su gran valor arqueológico, estando catalogado este espacio natural por parte de la Comunidad de Madrid como “Bien de Interés Cultural “en la categoría de “Zona Arqueológica”, según resolución de 23 de septiembre de 1994, al haberse datado diferentes periodos históricos, desde la edad de los metales hasta el siglo XVI. No es de extrañar esta catalogación, ya que en el yacimiento del Bañuelo colindante con este cerro, se encontraron en agosto de 2005, restos arqueológicos de diversas épocas históricas: de la edad del bronce, de la edad del hierro, del comienzo de la época romana, y de la época visigoda (S. III y VI), así como de la Edad Media.
Además, en el boletín de la Real Sociedad Española de Historia Natural, en su tomo VIII publicado en 1908, se describe el hallazgo de un cuchillo o raedera del periodo musteriense, en las cercanías de este cerro. Tampoco hay que olvidar, la presencia de cultivos tradicionales de almendros y olivos multicentenarios, los cuales representan un patrimonio histórico insustituible, al constituir un ininterrumpido lazo de unión con la cultura agrícola del periodo musulmán ibérico, caracterizada por sus aprovechamientos agroforestales.
Transformar espacios naturales insustituibles, en simples y domesticados parques ajardinados, carentes de valores ecológicos, es un acto perverso, una verdadera aberración.
Pero quizás deberíamos preguntarnos, ¿por qué aniquilar espacios naturales únicos, ignorando intencionadamente sus importantes valores ecológicos?, ¿por qué el ayuntamiento de Parla no informa a los ciudadanos sobre los importantes valores ecológicos que albergan los cerros de La Cantueña, Buenavista y La Coronilla, así como otros espacios naturales municipales?, ¿pretenden los gobiernos municipal y regional fomentar entre los ciudadanos la absurda creencia de que un parque ajardinado es lo mismo que la naturaleza, que posee el mismo valor ecológico?, ¿qué ocurrirá con los valores ecológicos de estos espacios naturales, con la fauna y flora silvestres, con su milenaria geomorfología, con los usos agrícolas tradicionales, etc., y con la esencia sagrada de estos parajes?.
La degradación consentidamente gradual de estos cerros, no es excusa para transformarlos en un simple jardín urbano, así, surge la pregunta ¿por qué no se diseña un verdadero proyecto de recuperación ambiental para estos cerros, en el que se contemplen medidas de regeneración de hábitats degradados, de potenciación de las poblaciones de especies amenazadas, de divulgación de sus valores, etc.?.
¿Se pretende utilizar el entusiasmo de la población, su aparente sensibilidad ambiental, para presentar el ajardinamiento de los cerros como un gran acierto del gobierno municipal, dado el estado de avanzada degradación ambiental que presentan y que tanto beneficia a la hora de desarrollar su ajardinamiento?.
La irresponsabilidad de los políticos locales y regionales, robará a las generaciones futuras de su derecho a ser participes de la Naturaleza verdadera, sin artificio, poblada de plantas y animales silvestres, capaces de aportar al hombre innumerables beneficios, no solo económicos.