lunes, 11 de octubre de 2010

Los Espacios Naturales más emblemáticos de Parla, condenados al exterminio.

El Futuro Plan de Ordenación Urbana de Parla, que en estos momentos se encuentra en fase de tramitación, supone una seria amenaza para la continuidad de las numerosas especies que habitan en los espacios naturales más representativos del municipio.

De esta forma, lugares como el cerro de La Cantueña, el arroyo Humanejos o las estepas de la Avutardera de Parla corren seria amenaza de desaparecer y con ellos su rica flora y fauna autóctona.

A pesar, de las numerosas evidencias existentes sobre los valores ecológicos de estos espacios naturales, reiteradas en numerosas ocasiones por grupos ecologistas, y algunos científicos, los diversos gobiernos municipales nunca las han tenido en cuenta.

De esta forma, se ha llegado a la situación actual, cuando el actual gobierno municipal ha decidido acabar definitivamente con estos espacios naturales, tan emblemáticos de Parla, no teniendo en cuenta ni siquiera la declaración del 2010 como el Año de la Biodiversidad Biológica, como han hecho otros municipios próximos, los cuales preparan la declaración de reservas naturales municipales y/o elaboran listados sobre su biodiversidad biológica con el propósito de conservarla. Todo lo contrario a las pretensiones del gobierno municipal parleño, cuyo único objetivo es la destrucción de toda su biodiversidad natural a toda costa, negando continuamente su existencia sin argumentos, dando únicamente prioridad absoluta a los planes urbanísticos y de infraestructuras, con el absurdo convencimiento de que el ser humano puede vivir alejado de la naturaleza más cercana.

Así por ejemplo, en el cerro de La Cantueña el gobierno municipal tiene proyectado la creación de un gran parque urbano, para lo cual tendrá que destruir el ecosistema actual y con él todos sus valores ecológicos, es decir, su gran riqueza florística, compuesta por 296 especies botánicas hasta el momento, entre las que hay que destacar sus 12 endemismos ibéricos, como pueden ser por ejemplo Hippocrepis commutata, Onobrychis matritensis o Scabiosa galianoi y sus 5 endemismos ibero-magrebíes entre los que destaca Retama sphaerocarpa, Cerastium gracile o Biscutella auriculata y 35 especies amenazadas de extinción local, como pueden ser Rumex roseus, Lavatera cretica o Cistus clusii siendo para la mayoría este espacio natural su último refugio en el término municipal, además este cerro alberga ciertas especies botánicas de gran interés biogeográfico, al tener un carácter finícola, constituyendo para ciertas especies el límite occidental de su área de distribución en la Comunidad de Madrid. También hay que mencionar sus poblaciones relictas de olivos y almendros, de gran valor ecológico y sociocultural.

En cuanto a la fauna, en este cerro se refugian innumerables especies de invertebrados, entre las que destacan Candidula intersecta, caracol de distribución norteña de gran valor biogeográfico, al presentar una población relicta en este cerro; diversas especies de escarabajos coprófagos amenazados de extinción, así como otras muchas especies de gran interés ecológico, entre las que destacan las 25 especies de mariposas diurnas, de las cuales 5 especies están amenazadas de extinción tanto a nivel local como regional, al ser especies escasas y localizadas. Entre las numerosas especies de mariposas nocturnas, estaca la mariposa nocturna más grande de Europa, estando protegida legalmente. Entre los vertebrados hay que mencionar más de 12 especies de mamíferos, 91 especies de aves, entre las que hay que mencionar 9 especies de rapaces diurnas, 3 especies de rapaces nocturnas y 32 especies de aves esteparias y 7 especies de reptiles.

En cuanto al paisaje, hay que mencionar que en este cerro están presentes hábitats recogidos en la Directiva comunitaria 92/43/CEE del Consejo de 21 de mayo, como son los matorrales halonitrófilos, los matorrales termomediterráneos y preestepicos, -entre los que se incluyen los retamares y tomillares con sus especies asociadas-, y las zonas subestépicas de gramíneas y anuales del Thero-Brachipodietea, siendo este un hábitat prioritario en su conservación.

En cuanto al arroyo Humanejos, el ayuntamiento de Parla tiene proyectado su transformación en un parque urbano lineal que recorrerá su cauce, haciendo desaparecer este valioso ecosistema de ribera, el cual se ha visto muy afectado con la construcción del Hospital de Parla.

Entre los diversos valores ecológicos que desaparecerán, destaca sin duda su valioso bosque de ribera, el cual presenta una buena regeneración en ciertos tramos. Dicho bosque esta formado por 10 especies de árboles autóctonos, y por algunos otros alóctonos, -plantados por el propio ayuntamiento hace 15 años, como parte de un proyecto mal planificado de recuperación forestal de este arroyo-. Asimismo, el sustrato arbustivo y herbáceo asociado al sustrato arbóreo ribereño posee un gran valor ecológico debido al especializado nicho ecológico que ocupan y sin duda, a la extraordinaria variedad de especies que lo integran, ya que se han contabilizado 268 hasta el momento, de las que 5 especies son endemismos ibéricos y otros 5 son endemismos ibero-magrebíes.

En cuanto a la fauna, este arroyo alberga un gran biodiversidad faunística, contando con 17 especies de mamíferos, -entre los que cabe citar la presencia en fase de dispersión de ejemplares de lince ibérico-, 121 especies de aves,-de las que 15 son rapaces diurnas, 4 rapaces nocturnas, 25 especies de aves acuáticas y 53 especies de aves forestales, siendo el resto aves esteparias presentes en cultivos circundantes, 7 especies de reptiles, 5 de anfibios y 172 especies de invertebrados observadas hasta el momento, -entre los que destacan sus 28 especies de mariposas diurnas y 17 especies de mariposas nocturnas, contabilizadas hasta el momento, así como algunos escarabajos de interés como el endémico y amenazado escarabajo-avispa español o los escarabajos coprófagos. En este cauce existió hasta hace unos años una población relícta de cangrejo de río autóctono (Austropotamobius pallipes).

El arroyo Humanejos alberga diversos hábitats recogidos en la Directiva comunitaria 92/43/CEE del Consejo de 21 de mayo, como son los ríos de orillas fangosas con vegetación de Chenopodion rubri p.p. y de Bidention p.p., los ríos mediterráneos de caudal permanente del Paspalo-Agrostidion, con cortinas vegetales ribereñas de Salix y Populus alba, y los prados húmedos mediterráneos de hierbas altas del Molinion-Holoschoenion (junqueras).

El valor ecológico del arroyo Humanejos no se limita a lo ya descrito, como todos los sotos de ribera, aporta una serie de beneficios que hay que tener muy en cuenta. Su soto estabiliza las riberas, actuando eficazmente contra la erosión del suelo, regulando las avenidas. Las plantas ribereñas, especialmente los árboles atraen hacia la superficie con sus profundas raíces las aguas subterráneas, aumentando así la humedad relativa atmosférica, su sombra regula la temperatura diurna, frenando con su frondosidad los vientos fuertes, abrigando en los días más fríos del invierno, crean un medio ambiente terrestre y acuático muy acto para la vida, siendo un refugio y una zona de reproducción privilegiada para la fauna y la flora silvestre, diversifica el paisaje monótono de las estepas agrícolas circundantes, etc. …

Para terminar, las celebres estepas de la Avutardera de Parla, desaparecerán al estar contemplada su destrucción por el desmesurado Parque Tecnológico y Empresarial del PAU-5, que se extenderá por más de cinco millones de metros cuadrados, estando en la actualidad adjudicado el 75 % del suelo municipal, llegándose al 80% a final de año.

Es obvio, que para el gobierno municipal la única prioridad existente en Parla es la creación de negocios, olvidando su obligación de conservar los ecosistemas y las especies protegidas y escasas que habitan en el término municipal.

De esta forma, el gobierno municipal ha obviado toda la riqueza natural que albergan estas ancestrales y legendarias estepas, a pesar de existir en ellas hábitats y especies de gran valor ecológico, como son los humedales estacionales (estanques temporales mediterráneos) y las zonas subestépicas de gramíneas y anuales del Thero-Brachipodietea, siendo estos dos tipos de hábitats, prioritarios en su conservación, según la Directiva comunitaria 92/43/CEE del Consejo de 21 de mayo, así como taxones faunísticos y botánicos de gran valor ecológico.

Estas estepas albergan, 14 especies de mamíferos, entre los que destaca la endémica liebre ibérica (Lepus granatensis), la musaraña gris (Crocidura russula), o la comadreja (Mustela nivalis), entre otros. Las especies de aves contabilizadas ascienden hasta las 102, que frecuentan la zona como reproductoras, invernantes o como zona de alimentación y paso migratorio. Entre ellas, sobresalen las aves esteparias como la calandria común (Melonocorypha calandra), la terrera común (Calandrella brachydactyla), la collalba rubia (Oenanthe hispanica), la golondrina dáurica (Hirundo daurica), el abejaruco (Merops apiaster), el alcaudón real meridional (Lanius meridionalis), el muy amenazado cernícalo primilla (Falco naumanni), el halcón peregrino neblí (Falco peregrinus peregrinus), el aguilucho cenizo (Circus pygargus), la lechuza común (Tyto alba), el mochuelo común (Athene noctua), la perdiz roja (Alectoris rufa), la codorniz común (Coturnix coturnix) el alcaraván común (Burhinus oedicnemus), el sisón común (Tetrax tetrax) o incluso una pequeña población de avutardas (Otis tarda), que intentan establecerse en sus antiguos predios.

Entre las aves acuáticas, son de mencionar especies de gran valor ecológico y muy representativas de los diversos humedales dispersos por esta estepas, algunas de ellas son, el zampullín común (Trachybaptus ruficollis), el ánade real o azulón (Anas platyrhynchos), la garza real (Ardea cinerea), la garcilla bueyera (Bubulcul ibis), la cigüeña blanca (Ciconia ciconia), el aguilucho lagunero occidental (Circus aeruginosus), la gallineta común (Gallinula chloropus), la focha común (Fulica atra), la cigüeñuela común (Himantopus himantopus), el chorlitejo chico (Charadrius dubius), la avefría común (Vanellus vanellus) , el archibebe común (Tringa totanus), el andarríos grande (Tringa ochropus), el andarríos chico (Actitis hypoleucos), la gaviota sombría (Larus fuscus), la lavandera cascadeña (Motacilla cinerea) o el buitrón (Cisticola juncidis), entre otras especies.
En paso migratorio o en fase de dispersión se pueden observar en estas estepas aves tan emblemáticas como el buitre negro (Aegypius monachus), el buitre leonado (Gyps fulvus), el águila calzada (Hieraaetus pennatus), la culebrera europea (Circaetus gallicus), la tarabilla norteña (Saxicola rubetra), la bisbita campestre (Anthus campestris), los endémicos papamoscas cerrojillo ibérico (Ficedula hypoleuca iberiae), y mosquitero ibérico (Phylloscopus ibericus), entre otras especies.

En estas estepas habitan hasta 6 especies de reptiles, como la lagartija cenicienta (Psammodromus hispanicus), el lagarto ocelado (Lacerta lepida) o la culebra de escalera (Rhinechis scalaris), endemismos ibero-galos de gran valor ecológico y biogeográfico. En las estepas y humedales de la zona se encuentran las últimas poblaciones 4 especies de anfibios, grupo animal amenazado globalmente, algunas endémicas como el sapo partero ibérico (Alytes cisternasii).
En referencia a la flora de estas estepas, hay que destacar la presencia de ciertos taxones arvenses como Scilla bifolia, taxón únicamente conocido por la bibliografía en el territorio madrileño, el endemismo ibérico Euphorbia matritensis, Rumex roseus, taxón escaso de distribución ibérica dispersa, el Tanacetum microphyllum, interesante taxón procedente de introgresion luso-extremadurense, la Retama sphaerocarpa, endemismo ibero-magrebí. Así como otras especies pratenses de gran interés ecológico como Spergularia purpurea, Andryala integrifolia, Lupinus angustifolius, Linaria spartea, Globularia vulgaris, Campanuda rapunculus, Chrozophora tinctoria etc.

Los humedales estacionales existentes en estas estepas- lagunas de Sancha Barca, de la Fuente, de la Colada de Pajeros, etc., poseen un gran interés florístico, al existir en ellos especies como Lythrum thymifolia, Heliotropium supinum, Verbena supina, Myosurus minimus, etc. todas ellas son especies escasas, al habitar en un hábitat poco frecuente, junto a ellas aparecen otras especies de gran valor ecológico como Eleocharis palustris vulgaris, Scirpoides holoschoenus, Carex divisa, Pulicaria paludosa, Ranunculus sceleratus, Glyceria declinata, Typha latifolia, Tamarix canariensis, Salix salviifolia, Salix atrocinerea, taxones en su mayoría también poco frecuentes o incluso algunos de ellos endémicos de la península Ibérica.